5 consejos para organizar un viaje de relax

• por Edith Sánchez

Todos necesitamos hacer un viaje de relax al menos una vez al año. Desconectar de la rutina, de la tecnología y de los problemas de vez en cuando es fundamental para la salud física y mental. Está comprobado que esos cortes temporales con la cotidianidad vuelven a uno más productivo y reducen el estrés acumulado.

Un viaje de relax debe estar bien planeado para que cumpla con su cometido de permitirnos descansar plácidamente. Es cierto que todo viaje nos brinda esparcimiento, pero si lo que buscamos es tranquilidad y distensión, debemos tener en cuenta que no todos los desplazamientos nos ofrecen esto.

Planear adecuadamente un viaje de relax implica elegir un destino adecuado, formas de desplazamiento predecibles, alojamiento apropiado, actividades consecuentes con la intención de descansar y apartarse del mundanal ruido. Veamos cómo lograr todo esto.

1. El mejor destino para un viaje de relax

En materia de destinos para un viaje de relax lo que debe primar son tus gustos y tu sentido común. Algunas personas tienen sitios favoritos, pero quizás no son los más apropiados para relajarse y descansar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hasta los lugares más turísticos tienen temporadas bajas y son estas las que se deben aprovechar.

De cualquier manera, si lo que quieres es desconectar realmente, lo más apropiado es que no vayas a los sitios más concurridos. Hay muchísimos lugares que son bellos, apacibles y cómodos, pero no tienen una gran afluencia turística. Están en todas partes: playas, montañas, desiertos, selvas… Simplemente debes pensar cuál de esos entornos encaja mejor contigo.

2. El transporte, un punto importante

Lo que menos necesitas durante un viaje de relax son problemas con el transporte. Así que en esta ocasión debes asegurarte de que hay suficiente flujo vehicular hacia y desde el lugar al que te diriges. No necesariamente debe ser muy profuso, pero sí es necesario que te permita entrar y salir de allí sin mayor inconveniente.

3. El alojamiento ideal

El alojamiento ideal para un viaje de relax depende de tu presupuesto. Si este no es un problema para ti, elige un hotel que tenga todo lo que necesitas para pasar días muy agradables. Esto significa gimnasio, spa, sauna, piscina y todo aquello que te garantice actividades tranquilas y no tener que salir mucho para pasarlo bien.

Si viajas con presupuesto limitado, hay múltiples opciones. Una de ella son las granjas, que en muchos casos ofrecen hospedaje a costos muy accesibles y te permiten un encuentro con el mundo rural, que siempre es tranquilizante. También podrías optar por elegir un bello sitio para acampar y compenetrarte con la naturaleza.

4. Actividades relajantes

Si lo que quieres es descansar, no te preocupes mucho por las actividades que vas a realizar. Debes darte permiso para levantarte a la hora que más te guste y, simplemente, dejar que todo fluya. Para cortar con el estrés no hay nada mejor que eliminar los compromisos y las presiones.

Hay actividades que puedes realizar en cualquier momento y que son muy agradables y relajantes. Un simple paseo por un entorno natural te ayuda a estabilizar tus emociones y a equilibrarte. Montar en bicicleta también es una opción muy adecuada, así como leer, escuchar música o practicar juegos de mesa. Cualquier deporte viene bien si queremos relajarnos.

5. Otros aspectos a tener en cuenta

Para que tu viaje de relax sea óptimo, lo más aconsejable es que dejes de lado esas pequeñas preocupaciones que no aportan nada a tu vida. Lleva ropa cómoda con la que te sientas como en casa. Olvídate de la apariencia por unos días y simplemente dedícate a disfrutar del momento. Pensar qué ponerte no vale la pena. 

Viajar solos puede resultar maravilloso, pero únicamente si lo deseas de verdad. La soledad te ayuda a pensar más claramente e implica un auténtico corte con todo lo que te rodea habitualmente. Si no te llama la atención viajar en solitario, en todo caso elige un buen compañero de viaje, es decir, alguien que busque lo mismo que tú y que no sea dado al conflicto.