El turismo después del coronavirus: qué esperar

La epidemia del coronavirus ha supuesto una amenaza para la vida cotidiana de muchas personas en todo el mundo. Pero, sin duda, uno de los sectores más afectados por el COVID-19 ha sido el turismo.

En las últimas semanas, millones de establecimientos destinados al alojamiento o a diferentes actividades turísticas y de ocio han visto cómo se han ido cancelando las reservas casi en su totalidad. El turismo se ha cerrado y existe una gran incertidumbre sobre la fecha de reapertura.

Aunque no se sabe cuándo se retomará la actividad turística, sí podemos empezar a vislumbrar qué pasos se darán primero. ¿Qué harán los destinos y los viajeros que se quedan en casa mientras tanto?

Aunque muchas personas puedan mostrarse reticentes a moverse de su entorno una vez que la pandemia esté controlada, hay algo que tenemos claro: nos gusta viajar y conocer lugares nuevos, y esto es algo que podremos volver a hacer muy pronto.

Turismo nacional y de interior

En España, el turismo supone un 15 % del PIB. Además, la industria de la hostelería y restauración da trabajo a miles de personas en nuestro país. El turismo internacional, por su parte, ha experimentado un aumento ininterrumpido en los últimos años. Sin embargo, este escenario no será el mismo después de haber pasado el virus.

¿Qué podremos hacer mientras se recupera la normalidad? Es muy probable que haya una tendencia a apostar por el turismo nacional. Es un buen momento para realizar viajes cortos y visitar lugares cercanos que aún no conocemos por haber dado prioridad a otros destinos atractivos.

Del mismo modo, es posible que la España vaciada se vea beneficiada una vez que el coronavirus esté controlado. Frente a destinos urbanos, playas abarrotadas, y transportes públicos a rebosar; el turismo rural nos ofrece contacto con la naturaleza y los espacios abiertos que tanto hemos echado en falta durante el confinamiento.

Flexibilidad de cancelación o modificación

Una buena medida para evitar las cancelaciones masivas de reservas puede ser la de ofrecer una mayor flexibilidad al turista para modificar su viaje. No sabemos cuándo volveremos a viajar con normalidad, por lo tanto, en momentos de incertidumbre, lo mejor que pueden hacer las empresas es garantizar la cancelación sin cargos u ofrecer facilidades para cambiar la fecha de las vacaciones.

Son muchas las cadenas hoteleras que ya han implementado campañas de descuentos o la posibilidad de cancelar la reserva incluso 24 horas antes de la llegada.

Invertir en el futuro y en un turismo sostenible

Es pronto para saber de qué forma se volverá a retomar el turismo. Lo más probable es que nos lleve un tiempo tener confianza de nuevo para hacer un viaje de forma segura. Mientras tanto, podemos aprovechar este parón para idear medidas que mejoren la calidad del turismo mundial, así como algunas pautas para reducir el sobreturismo en pos de viajes más sostenibles.

Durante años, los destinos más populares han sufrido el efecto del exceso de turismo y han intentado mantener el problema bajo control. No obstante, debido a la propagación del coronavirus, los destinos que alguna vez tuvieron un exceso de visitantes, hoy presentan una imagen totalmente desierta.

Este podría ser el momento ideal para que algunos de esos destinos superpoblados se replanteen la forma en la que manejarán las hordas de turistas cuando estos regresen.

Por otro lado, es buen momento para aprovechar las ventajas que la tecnología nos ofrece. Esta claro que los viajes virtuales no sustituyen la experiencia de viajar.

No obstante, muchos destinos han recurrido a la realidad virtual y al contenido de 360 grados para inspirar y atraer a viajeros en los últimos años. Para la gente que se queda en casa, ese tipo de contenido puede ser ideal para que vuelva a aflorar el deseo de viajar.

Medidas de seguridad y transparencia

Sin duda, este tiempo de confinamiento nos hará reflexionar a todos sobre nuestras prioridades y el estilo de vida que hemos tenido hasta ahora. Es posible que muchos se planteen un modo de vivir más lento frente al ritmo frenético y al estrés que primaba antes del COVID-19.

Una vez que el confinamiento termine, evitaremos las aglomeraciones, como playas muy concurridas, parques de atracciones o conciertos multitudinarios. Muchos buscarán destinos más tranquilos, un turismo de experiencias o sensorial.

Por otro lado, cuando pase la crisis los destinos turísticos deberán enfocarse en poder garantizar una atención sanitaria de calidad. Además, deberán hacer públicas las medidas que se están llevando a cabo para la contención del virus, así como asegurar un elevado nivel de limpieza y desinfección de los lugares más concurridos.

Es posible que muchas de estas ideas funcionen y otras no, puesto que todavía es pronto para prever la evolución de la crisis. Sin embargo, viajar es ya una forma de vida que volveremos a disfrutar, seguramente de manera más consciente, después de este parón. Mientras tanto, quédate en casa.