Los rincones con más encanto en Costa Blanca

Más de 200 kilómetros de bellas playas blancas se extienden desde Denia hasta Pilar de Horadada, dándole nombre a la zona más famosa de la provincia de Alicante. Aguas templadas de intenso color azul contrastan con arenas doradas y calas blancas, con sus pueblos de casas encaladas y con el verde de sus parques naturales. ¿Nos acompañas a recorrer virtualmente los rincones con más encanto en Costa Blanca?

Altea, el pueblo que inspira

El pequeño pueblo marinero de Altea se encuentra en mitad de una bahía, rodeado por la Sierra Gelada, el Peñón Ifach en Calpe y la Sierra de Bernia. Su clima templado y semiárido invita a los turistas a disfrutar de la playa de Roda y del mar. Sin embargo, hay mucho más para ver allí.

Sede de la facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández, Altea ha recibido el título oficial de Capital Cultural de la Comunidad Valenciana. De hecho, no es raro reconocer a famosos artistas españoles paseando por sus calles que bajan hacia el Mediterráneo en busca de inspiración.

Su casco antiguo de casas blancas contrasta con el cielo azul, las aguas claras y las montañas circundantes, invitando a los pintores a plasmar en sus lienzos la belleza del lugar. En pleno centro histórico, se alza la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, dueña de la famosa Cúpula del Mediterráneo que destaca por sus tejas azules y blancas. Justo al lado de la plaza dominada por la iglesia se encuentra el mejor mirador para contemplar Altea.

No podemos marcharnos de este pueblo sin dar un paseo por su costa marítima, el lugar ideal para relajarse bebiendo un café o disfrutando de alguno de sus platos mediterráneos en sus restaurantes típicos.

Polop de la Marina, un pueblo medieval

Tras abandonar Altea, arribamos a una población en el noreste de la provincia de Alicante: Polop de la Marina, un bonito pueblo donde es posible disfrutar de una bien conservada fortaleza de origen musulmán que se conoce como Castillo de Polop. Este se ubica en la cima de la colina, permitiendo tener una de las vistas panorámicas más maravillosas de la región.

Al pasear por la marina, encontramos restos de la antigua muralla medieval que protegía la ciudad. Continuamos el paseo, perdiéndonos entre sus callejuelas y dejándonos embargar por su encanto plagado de naturaleza y cultura hasta llegar a la Fuente de los Chorros, ubicada en la plaza de mismo nombre y declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. A pocos pasos, encontramos la Casa Museo Gabriel Miró, una visita obligada para los seguidores del escritor alicantino.

Con una última mirada hacia la Iglesia de San Pedro y el Santuario de la Divina Aurora, nos despedimos de Polop.

Un paraíso natural: las Fuentes del Algar

Ubicadas a tan solo 3 kilómetros del centro de Callosa d’en Sarrià, las Fuentes del Algar componen un paraje natural de una belleza indescriptible. El recorrido entero a orillas del río Algar tiene 1,5 kilómetros, a lo largo del cual podremos asombrarnos con manantiales que brotan directamente de las rocas, remansos de agua cristalina (llamados tolls), acequias centenarias, una antigua presa y la fresa que corona la visita: una espectacular cascada de 25 metros de altura que quita la respiración.

Tárbena, un mirador natural

La aldea de montaña Tárbena es uno de los lugares con más encantado de Costa Blanca. Allí visitaremos el Castell dels Moros y contemplaremos la fachada policromada de la Iglesia Parroquial, mientras nuestras fosas nasales se embriagan con el aroma de los almendros, cerezos y olivos de la zona. Luego, disfrutaremos de alguno de los platos regionales, como el puchero, la borra, la coca de pimiento y tomate, los minxos o el arroz con alubias y nabos.

Jalón, para terminar el día

De pasada nos paramos a contemplar el panorama desde la montaña Coll de Rates, una de las mecas del ciclismo español. No importa si eres seguidor de las competiciones de bici o no, te aseguramos que la visión del valle de Jalón desde su cima no te dejará indiferente.

Bajamos finalmente a dar una vuelta por Jalón, donde nos perdemos en su mercadillo repleto de antigüedades, ropa, baratijas y todo lo que puedas imaginar, antes de degustar los ricos vinos locales en la Bodega de Jalón.

La Costa Blanca es un destino sorprendente, que no dejará indiferente a ningún miembro de la familia. Más de 300 días de sol al año te darán la bienvenida para disfrutar de un paraje natural impresionante y una oferta cultural maravillosa.