¿Qué esconde Guadalest, un pueblo medieval inolvidable?

Lo que Guadelest esconde en su interior es algo que cualquier buen viajero aprecia: sorpresas y magia. No por nada se le considera oficialmente uno de los pueblos más bonitos de España y también uno de los más hermosos del mundo, como lo certifica la Federación Internacional de los Pueblos más Bonitos del Mundo. Solo 500 poblaciones del planeta pertenecen a esa exclusiva lista.

Pero, ¿qué tiene Guadalest para haber alcanzado ese reconocimiento? No es fácil de describir. Es algo así como una sorprendente combinación de patrimonio histórico y encanto natural. No todos los días te encuentras con una población perfectamente encajada en la roca, a 595 metros de altura. Mucho menos si hablamos de la Costa Blanca, que es conocida principalmente por sus playas.

Gudalest nos lleva al Alicante profundo, con todos sus encantos y misterios. Se ubica a tan solo 20 kilómetros de Benidorm y antiguamente solo se llegaba allí en burro. Hoy en día hay una fabulosa carretera que serpentea por entre nísperos y almendros, haciendo del recorrido mismo todo un espectáculo. ¿Qué ofrece el lugar? Veamos.

Un valle fabuloso

Toni Rodrigo / Flickr.com

Guadalest está situado en lo alto de un peñasco y domina un fabuloso valle que está enmarcado por las cimas más altas de la provincia de Alicante. Al sur está Aitana; en la parte norte están la Sierra de la Xortà y la Serrella; y al este, para completar el panorama, se ubica la Sierra de Bernia y el esplendor del Mar Mediterráneo.

A los pies de la población está el pantano de Guadalest, que en realidad es un embalse construido en 1970. Todo eso en conjunto ya forma de por sí una estampa única. Pero ahí no terminan las singularidades de este mágico lugar.

El municipio está dividido en dos barrios que se diferencian claramente. Uno es el del castillo, que cuelga de lo alto de la peña y se encuentra protegido por una fantástica muralla. El otro es el del Arrabal, al que se accede por medio de un túnel que atraviesa la roca de la montaña.

Las calles son empedradas, con una nítida atmósfera medieval que cautiva de inmediato. Lo primero que uno encuentra es un fotógrafo que hace retratos para plasmarlos luego en un llavero o en souvenirs por el estilo.

Encanto y tradición en Guadelest

Varias zonas de Guadelest son muy antiguas, pero el poblado, tal y como lo conocemos hoy en día, comenzó a formarse en 1644. En ese año un terremoto asoló el municipio y llevó a que cambiara su estructura. Más adelante hubo otro gran terremoto, pero el sitio se mantuvo básicamente igual.

Uno de los lugares más llamativos de Guadelest es, al mismo tiempo, uno de los sitios más visitados de España: el castillo de Guadelest, construido por los musulmanes en el siglo XI. Está emplazado sobre la roca, en la parte más alta del poblado. La panorámica desde su torre más alta, o desde cualquiera de sus miradores, es sencillamente sensacional.

Al lado de esta construcción está el famoso Casillo de la Alcozaiba, una fortificación que fue construida por los habitantes para defender la villa. Allí mismo está el campanario exento de la iglesia parroquial. Una escalinata lleva hasta la casona señorial de los Orduña y cerca de allí está la iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen, construida en el siglo XVIII.

Un poblado lleno de museos

Una de las grandes sorpresas que depara Guadelest es la gran cantidad de museos que alberga. Su número resulta llamativo para un poblado tan pequeño: no tiene más de 300 habitantes. Destaca la Casa Orduña, que alberga decoración de época.

Los otros museos son muy originales. Ente ellos están:

  • Museo de Antonio Marco / Museo Belén y Casitas de muñecas. Está construido sobre una de las rocas de la fortaleza del pueblo y contiene obras de Antonio Marco, además de una colección de casitas de muñecas, juguetes antiguos y un belén biológico.
  • Museo Microminiaturas. Una fabulosa muestra que incluye la Estatua de la Libertad dentro del ojo de una aguja, una pulga vestida de torero y mucho más.
  • Museo Microgigante. Muy similar al anterior, con varias “mini-sorpresas” como un cuadro del Greco replicado en un grano de arroz.
  • Museo Histórico Medieval. En realidad es el museo de la tortura medieval.
  • Museo de vehículos históricos Vall de Guadalest. Incluye una colección de motos y coches antiguos.
  • Museo de la bicicleta. Alberga 60 modelos de las primeras bicicletas.
  • Museo Saleros y Pimientos. Es único en Europa y contiene pequeñas obras de arte culinarias.